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Juan Villamandos: “Trabajo día a día para seguir mejorando”.

Este lagunero de 19 años llegó al Club Baloncesto Santa Cruz hace ya algunas temporadas para jugar en categoría preinfantil. Fue mejorando y ascendiendo con el tiempo, hasta que la pandemia hizo estragos en nuestras vidas. En ese momento, recaló en las filas del CB La Matanza para  jugar su último año de junior, pero ahora ha vuelto a su casa para formar parte del ambicioso proyecto del Inmobiliaria Gálvez Santa Cruz de Liga EBA.

Juan tuvo la oportunidad de disputar ya algunos minutos en EBA el año pasado, por eso la categoría no lo es desconocida. “En EBA hay una gran igualdad en la competitividad, y ves que todos los equipos te pueden ganar. Además, hay muy buenos jugadores”, dice. 

Quizás pasar de cierta categoría ya te hace plantearte tomarte el baloncesto de manera profesional; lo cierto es que jugar en EBA ya es un gran paso. “Trabajo día a día para seguir mejorando”, asegura Villamandos. Porque “espero alcanzar el mayor nivel posible”.

 

Y ese es el quid de la cuestión: el trabajo. El baloncesto es uno de esos deportes en el que las cualidades de base deben unirse a la técnica, y eso requiere una gran disciplina y compromiso. Es uno de los consejos que puede darle a los más jóvenes: “Tienen que divertirse sobre todo, pero si tienen unos objetivos reales hay que trabajar mucho para conseguirlos”. 

 

Eso sí, también recuerda que “muchas veces es difícil llegar a según qué expectativas, pero si no lo intentas, si no trabajas, nunca sabrás si puedes alcanzar tus metas”.

Y es precisamente la diversión lo que llevó a Juan a empezar a jugar la baloncesto, y toda la experiencia acumulada lo que le anima a seguir disfrutando hoy de este deporte que “me ha dado muchas experiencias; y también salud. Son muchas cosas positivas las que relaciono con el baloncesto”.

Base de 1.87 de estatura, es uno de esos jugadores con mucho potencial, polivalente, que se transforma cuando entra en el parqué. No en vano, si le preguntas por algún referente, la respuesta no es quién, sino cómo: “ Me gusta el juego llamativo, vistoso”.

Compatibiliza sus estudios de Ciencias Ambientales con ese baloncesto que le gusta. Y ahora que Juan ha vuelto a su casa, disfrutamos nosotros de ese juego y de un jugador con los pies en el suelo excepto cuando salta para encestar

 

Joel Juárez: “Hay que jugar para el grupo y no solo preocuparte por tus propias estadísticas”.

La historia de Joel y el baloncesto viene de familia. Empezó a jugar a instancias de su madre, que también jugaba, y que vio en su hijo las cualidades necesarias para poder practicar este deporte.

Esto hizo que pasara sus años de formación en el Juventud de Badalona, una etapa que le permitió estar presente en las convocatorias de las selecciones española y catalana en diferentes categorías.

Joel Juárez es una de las caras nuevas que se han incorporado en esta etapa del Inmobiliaria Gálvez Santa Cruz, pero no es, en absoluto, un desconocido para la categoría EBA. Alero de 1.92 de estatura, y 20 años, viene de las filas del Náutico de Tenerife, equipo en el que recaló después de una temporada con el Guadalajara de Liga EBA.

 

Ahora, en nuestro club, “puedo seguir teniendo la oportunidad de seguir en la categoría y en la Isla”. Dice Joel que espera llegar al máximo nivel que sea posible en el baloncesto. A eso se dedica en su día a día: “Voy al gimnasio, hago ciclo, entreno con el equipo mini del club y tengo los entrenamientos propios del Inmobiliaria Gálvez Santa Cruz”.

Se entrega a fondo porque sabe lo que es jugar en EBA: “Es una liga muy competitiva; todos tienen la oportunidad real de ganar a todos y hay una cierta igualdad, y por eso implica más exigencia a la hora de jugar, de prepararte”.

Joel y el baloncesto

“El basket me ha dado muchas experiencias y, sobre todo, muchas amistades a lo largo de los años”, destaca Joel. Y es que a pesar del nivel de exigencia y compromiso que tiene Juárez con el baloncesto, no se olvida de disfrutar. Ese es, precisamente, uno de los consejos que lanza a los más pequeños. Curiosamente coincide con todos sus compañeros en eso: “ A los que empiezan les diría que disfruten del camino que les queda por delante y que no se vengan abajo cuando vengan mal las cosas”.

Recalca, además, lo que siempre ha identificado al baloncesto por encima de todas las cosas: el trabajo en equipo. “Hay que jugar para el grupo y no solo preocuparte por tus propias estadísticas”. Es por esto que no sorprende que, cuando le preguntas por un referente en el baloncesto- aunque dice que no tiene uno concreto, se acuerde de Nicolás Laprovittola: “Juega con mucha calma y siempre por y para el equipo. Además, nunca le tiembla la mano en los momentos tensos”.

Y así es Joel Juárez en la cancha: la calma antes de la tormenta.

 

Edgar Duque: “El partido de ascenso a EBA fue una de las mejores sensaciones de mi vida”.

Edgar Duque tiene 19 años; un base de 1.85 que fue fundamental en el ascenso del Club Baloncesto Santa Cruz a Liga EBA la pasada temporada.

“Fue una de las mejores sensaciones de mi vida”, recuerda. “Tras una larga temporada con muchos altibajos, conseguir el objetivo de ascender fue una recompensa muy bonita. Fue inolvidable”.

Lleva jugando desde los cinco años y ahora se enfrenta al reto de una liga donde “el nivel técnico y físico es muy superior; los equipos son más fuertes a todos los niveles”, dice Edgar. Pero para él no es ningún problema ya que, como el mismo reconoce, “lo que siempre he buscado jugando al baloncesto es disfrutar, pero también competir al máximo nivel”.

Ése ha sido uno de sus principales objetivos como jugador desde que tiene uso de razón; desde que empezó a jugar en el patio de su colegio un deporte del que “sigo enamorado. Todo empezó ahí y gracias a eso he conseguido muchas vivencias, viajes,… En definitiva, muchas experiencias que son las que te quedan, como el ascenso, ganar campeonatos, … También muchas amistades a lo largo de los años”.

Lleva muchos años en el C.B. Santa Cruz; desde que entró como cadete. Y afirma que “durante todo este tiempo, tanto entrenadores como jugadores me han ayudado a mejorar como jugador, pero también como persona. Me han hecho saber competir, que es lo que siempre he buscado”.

Para conseguir esto hace falta mucho trabajo personal detrás, mucha disciplina. Por eso lo que recomienda a los que quieren empezar a jugar es paciencia. “No nacimos aprendidos. Hay un proceso de entreno diario y, sobre todo, la constancia para poder progresar y mejorar como jugador. Los resultados vienen solos”.

Si se le pregunta por un referente, señala jugadores con los que se identifica dentro y fuera de la cancha: “LeBron por el legado que ha construido; Pau Gasol porque es un ejemplo de esfuerzo y dedicación, y Kobe Bryant por su mentalidad de ganar, ganar, y luchar hasta el final”.

Y con estos ejemplos queda claro que a Edgar Duque le queda mucho por delante. Lo dice él mismo: “seguiré jugando muchos años más porque no me canso del baloncesto”. Y el baloncesto no se cansa de Edgar

 

 

 

Eduardo Chacón: “Soy muy competitivo; no me gusta perder ni al boliche”.

Hablar de baloncesto con Eduardo Chacón no es solo hablar de deporte, sino de filosofía de vida. Reconoce que tuvo su momento en el basket para soñar a lo grande, pero prefirió priorizar sus estudios y mirar al futuro lejos de las canchas profesionales.

Pero lo que está claro es que puede que quisiera dejar el baloncesto, pero el baloncesto nunca lo dejó ir. “El basket ha significado siempre ese algo en el que me apoyaba cuando tenía algún tipo de problema, porque me ayudaba a desahogarme”, dice Chacón. Y riéndose recuerda que “era un niño muy hiperactivo y me ayudaba a soltar energía. Me sentía mejor cuando jugaba y era mi zona de confort, a la que recurría cuando lo necesitaba”.

Reconoce que su trayectoria en el baloncesto ha estado marcada por eso del “men sana in corpore sano”. El agotamiento le pasó factura hace unos años y a pesar de recibir llamadas de varios equipos de EBA y LEB Plata, decidió parar. Esta decisión estuvo a punto de ser permanente, pero “me convencieron para seguir. Volví a coger confianza, a tener ganas de jugar de nuevo, pero por mucho que me llamaron no sentí ganas de volver a jugar a un nivel superior”

Y esto nos lleva a la pregunta importante: ¿Qué espera Eduardo Chacón del baloncesto? Es contundente. “Mi único objetivo es divertirme y seguir jugando por hobby. No es mi medio de vida”. Aunque se lo llegó a plantear, “nunca perdí de vista mis estudios y el objetivo de mi futuro, que era formarme, tener una carrera y un trabajo. El basket me gusta y me divierte porque me encanta competir y no me gusta perder ni al boliche, pero ya no me lo tomo como antes”.

Tiene a su espalda el bagaje que da la experiencia de haber tomado decisiones. Si hay algo en lo que insiste es que a pesar de la pasión cestista no hay que perder el norte. “Es bastante complicado triunfar en esto y pueden pasar muchas cosas. Yo pude hacerlo y no lo conseguí porque era muy joven e inmaduro, pero afortunadamente mis padres siempre me inculcaron el no perder de vista los estudios”. 

Por eso, más que aconsejar a los pequeños que comienzan a jugar, a los que su único consejo pasa por que disfruten, Chacón se dirige a los padres para que no pierdan de vista que uno de los principales valores del baloncesto es disfrutar y hacer equipo. “Tienen que dejar que se diviertan de forma sana”.

Chacón y el C.B. Santa Cruz

No es la primera vez que Eduardo Chacón recala en el Club Baloncesto Santa Cruz pero, quizás, ha vuelto en el momento oportuno para ambos. Ahora, en el Inmobiliaria Gálvez Santa Cruz se enfrenta, como todos, al reto de la Liga EBA, una categoría “mas complicada para jugar, con unos equipo que están más preparados físicamente”.

Esto, lejos de ser un hándicap, es todo lo contrario. “Tengo muchas ganas de jugar”, dice Chacón, “de intentar hacer algo interesante con mis compañero y conseguir el objetivo que nos hemos marcado, que es mantenernos y hacer un buen papel”.

Referentes

A este alero de 1.93 le cuesta decidirse por un jugador concreto si se le pregunta por un referente. Dice que “si te gusta el basket, hay muchos jugadores y es difícil elegir”, pero al dar nombres tira del panorama patrio. Habla de Juan Carlos Navarro si toma en cuenta su faceta anotadora y lo considera uno de los grandes a nivel europeo. “No es un jugador híper físico pero tiene mucho talento”; de Ricky Rubio destaca su visión de juego, y no se olvida de Pau Gasol si lo que destaca e el movimiento al poste. Si habla de profesionalidad: Rudy Fernández. “Lo demostró en el último Eurobasket y tiene carácter, un punto chulesco con el que me siento identificado en la pista”.

No es casualidad que estos cuatro nombres tengan en común su personalidad discreta aunque en la cancha es otra cosa. Mantienen los pies en el suelo a pesar de todo, al igual que Eduardo Chacón. Sus tenis rosas lo confirman.

Eduardo Chacón: fichado